Perfil del autor
¡Buenas! Mi nombre es Álvaro Chapa Bodelón, tengo 19 años y soy de Fuenlabrada (Madrid). Estudié el bachillerato de ciencias sociales en I.E.S. La Serna y actualmente estudio Ciencias de la Actividad Física y el Deporte en la Universidad Autónoma de Madrid. Mi mayor afición es el deporte, jugué al fútbol durante 3 años y al tenis 12, pero actualmente solo hago entrenamiento de fuerza/hipertrofia en el gimnasio. También me gusta salir con mis amigos y con mi pareja en mis ratos libres y jugar a la consola o ver series cuando estoy en casa.
En cuanto a mi relación con la actividad física y el deporte en el medio natural, principalmente he realizado este tipo de actividades con mi entorno familiar, en mi pueblo Hermosillo de Tormes en la Sierra de Gredos.
Desde que era pequeño he realizado diversas actividades en el medio natural, principalmente en mi pueblo como ya he mencionado, por ejemplo deportes como el fútbol en pleno campo. Al ir creciendo, sobre todo en mi adolescencia empecé a interesarme mucho por las actividades en la montaña como el senderismo. Actualmente es lo que más me gusta hacer en el medio natural, junto con otras actividades como el kayak o los circuitos de tirolinas.
Mi primer recuerdo relacionado con las actividades en el medio natural es el de jugar al fútbol en mitad del campo y nadar en el río Tormes en los veranos en mi pueblo. Los recuerdos de mi adolescencia tienen lugar principalmente en la Sierra de Gredos (senderismo, piscinas naturales, etc.). Mientras que en mi etapa adulta, el recuerdo más reciente lo tengo en la Sierra de Guadarrama, concretamente en Cercedilla, donde hice algo de senderismo por paisajes nevados, ya que fue en invierno. Los mejores momentos fueron los veranos entre mis 14 y mis 18 años, ya que íbamos con mucha gente del pueblo a hacer una ruta a Gredos, diferente cada año. Mientras que los peores momentos han sido los de este último verano, ya que el Covid-19 ha limitado mucho las posibilidades de realizar actividades en el medio natural. El momento en el que más cambió mi mentalidad con respecto a la AFDMN fue el primer año que fuimos a hacer una ruta a Gredos, cuando en principio creí que era demasiado sacrificio levantarse a las 5 de la madrugada para subir a la montaña, pero después disfruté mucho del camino, la compañía, la comida, las vistas, etc. y me di cuenta de que realmente merecía la pena.
El mayor desafío o reto que he tenido que afrontar fue en mi adolescencia, en una de las rutas que realizamos con mucha gente del pueblo en Gredos. Partimos de la plataforma de Gredos y subimos hasta el charco de la Esmeralda, donde paramos a comer y descansar un poco. Cuando llegamos a este punto, 2 adultos y 4 menores decidimos subir al pico de los 3 hermanitos, para el cual no es necesario escalar. El problema fue que el terreno rocoso por el que subimos se desprendía muy fácilmente, por lo que eran frecuentes los tropiezos o resbalones. Además, los desprendimientos eran peligrosos para las personas que iban más abajo. Por suerte, logramos llegar hasta la cima sin ningún accidente, pero una vez arriba el más pequeño de los menores comenzó a llorar porque tenía miedo de bajar. Tras un rato arriba conseguimos calmarle y convencerle para que bajase con nosotros. La bajada fue mucho más complicada, pero la afrontamos con calma y paciencia y después hora y media aproximadamente llegamos de nuevo al charco de la Esmeralda.
Las personas e instituciones que más han influido en mi percepción y realización de AFDMN han sido mi familia, amigos y conocidos del pueblo. El colegio, ya que nos llevó a alguna excursión a la montaña, senderismo, circuitos de tirolinas, etc. El instituto más de lo mismo y actualmente la asignatura de AFDMN en la universidad. Creo que todas estas personas e instituciones han tenido una influencia positiva en mi con respecto a la AFDMN.
Los comentarios de mis amigos y mi pareja han influido a la hora de hacer alguna actividad en el medio natural, por ejemplo ir a la Sierra de Guadarrama. También mi familia, sobre todo mi padre y mi hermana mayor han disfrutado siempre de las actividades en el medio natural y me lo han hecho saber, consiguiendo que yo las probase y me gustasen. Mi hermana también me habló mucho de los beneficios que tiene estar en contacto con la naturaleza y escapar de la urbe de vez en cuando.
Para mi, un futuro positivo sería seguir disfrutando de la AFDMN y que se respetasen y mantuviesen en buen estado todos los parque naturales, bosques, montañas, etc. Mientras que un futuro negativo sería que me pasase algo que me impidiese realizar estas actividades con plenas funciones y capacidades o que se perjudicase/destruyese parte de los entornos naturales.
Creo que mis valores se resumen en un gran respeto por la naturaleza y el rechazo a su manipulación modificación para beneficio del ser humano. Creo que es algo que debemos mantener y disfrutar entre todos y no convertirlo en un negocio.
Recomendaría a todo el mundo realizar AFDMN por sus beneficios tanto a nivel físico como psicológico, cada persona lo que más le atraiga o motive, ya que el medio natural confiere una infinidad de posibilidades. Como he mencionado antes, hacer AFDMN de forma sostenible para mi sería realizarla sin generar ningún impacto medioambiental como alterar algún ecosistema o contaminar.

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